May 01, 2016

Nicolás Reyes

Salimos después del primer servicio hacia Cota, llegamos al parque principal a las 11:30am mas o menos. Nos dividimos en pequeños grupos y cada grupo salía en una dirección diferente. El propósito era llegarle a las personas del pueblo, hablar con ellos, ganar su amistad, y finalmente compartirles el Evangelio a través de la gran pregunta. Comenzar no fue fácil, llegarle a un desconocido, hablarle de la nada parecía difícil. Pero fue muy bonito recordar que Dios es quien hace todo, que solo hay que empezar y él se encarga del resto.  También fue muy bonito ver como nos animábamos unos a otros, con el simple hecho de ver a otros compartiendo el Evangelio, y ver lo importante del trabajo en equipo.

 

 

Después de haber estado allí en el parque principal, fuimos a otro parque donde se reúnen las familias a terminar de pasar el fin de semana. Allí pusimos una mesa, y repartíamos obleas gratis a todas las personas. El propósito era compartirle el Evangelio a cada persona que recibía una oblea. Fue un éxito, repartimos 100 obleas aproximadamente, y casi todas las personas que estaban en ese parque escucharon de Cristo. Había mucho por hacer, desde observar a otros para aprender como se hace, hasta preparar las obleas y presentarle claramente el Evangelio a todas las personas.

 

Cada uno de los que fuimos tenemos muchas cosas por contar. Personalmente me impacto mucho un celador con el que pude hablar. Él llegó por su oblea y ahí mismo me acerqué, y no sabía que hacer, pero nuevamente fue recordar que Dios hace todo. Cada cosa que le decía él se asombraba y estaba de acuerdo con cada cosa que escuchaba. Finalmente me dijo, “Qué tengo que hacer para tener una relación personal con Dios?”, le expliqué lo que debía hacer, y me dijo que él lo iba a hacer esa misma noche junto con su familia. 

 

Lo que más nos llamó la atención fue ver los corazones tan dispuestos a escuchar del Evangelio en Cota. Todos nos escuchaban, tenían buena actitud, nos ponían mucha atención, lo único que teníamos que hacer era acercarnos y hablar. Aveces por una u otra razón no nos atrevemos hablar,  complicamos las cosas nosotros mismos, ignorando que esa persona está dispuesta a escucharnos, solo debemos hablar y Dios se encarga de hacer el resto. Solo es regar la buena semilla. Esta salida me animó mucho a hacer del Evangelismo mi estilo de vida, aprendí que puedo hacer lo mismo que hice allá, en mi barrio, en mi trabajo, en el transmilenio, y que así como en Cota, la gente también esta dispuesta en Bogotá y en el resto de Colombia. Aprendí que no es difícil si se hace en el poder de Dios, y que una vez vemos actuar a Dios en la vida de otros a través de mi, solo nos queda maravillarnos de todo lo que él hace. 

 

Realmente es un privilegio hacer parte de Colombia para Cristo, hacer parte de aquello por lo que Cristo murió en una cruz. Finalmente, muchas personas escucharon de Cristo, todos fuimos desafiados y animados a hacer la tarea en cada uno de nuestros campos y a vivir por esto, gracias a Dios por que nos da un propósito para levantarnos cada día. 

Please reload

Iglesia La Biblia Dice...
Servicios Domingos 8:00am & 10:30am
Av.Calle 116 # 70 C-58
Bogotá, Colombia
(0571) 2532380

CONTÁCTANOS